anyta
21-ago-2008, 00:52
Hace mucho mucho tiempo, cuatro personas ... cuatro chicos, decidieron unir su mayor ilusión en la vida para intentar acercarla a las mayores personas posibles, unir sus voces para poder crear la magia de d'NASH.
Y así fué, consiguieron con algo tan sencillo como la música como una simple canción unier a cientos ... miles de personas.
Miles de personas unidas por una canción, una frase, ... y yo por tí sería capaz de todo.
Gracias a aquellas canciones, esas miles de personas vivieron cosas inigualables, claro que hay cosas malas pero de todo se aprendía, miles de sentimientos en pocos minutos, ilusión de llegar a algún sitio, emoción de reencontrarse con personas queridas, nervios, alegría, sonrisas, lagrimas...
Sentimientos que solo ellos podían provocar
Dentro de aquella historia, de aquellos cuatro chicos, había uno de ellos que era muy especial para muchas personas, como podría ser alguno de los otros para otras muchas.
Una persona que con su preciosa voz y con cuatro acordes de una canción conseguía transmitir aquello que cantaba, conseguía emocionar, cosa que muchos de los llamados grandes no conseguían, algo tan bello pero a la vez tan difícil, tocaba algo dentro de aquellas personas que era imposible no emocionarse.
Para aquellas personas era toda una maravilla simplemente sentarse y escucharle, nada más.
Una persona, como se suele decir, con angel encima del escenario.
Cuando bajaba de él, mantenía ese angel, se podría decir que aún era más grande cuando dejaba de hacer lo que más le gustaba.
A pesar de todo, hubieran buenos o malos momento siempre era la persona amable, cariñosa, que desde un principio habían conocido.
Una de las cosas que más le caracterizaban era la sencillez de su persona, y la transparencia de su preciosa mirada.
Siempre había esa palabra, ese gesto, esa mirada que hacía felices a tantísimas personas.
Aquellos cuatro chicos pasaron por momentos buenos, buenísimos y también muy malos pero siempre contaban con el cariño y el apoyo de todas aquellas personas y ellos seguían luchando y dando lo máximo de ellos para que el final de aquel cuento tardase mucho en llegar o almenos que tuviera un final feliz.
Y así fué, consiguieron con algo tan sencillo como la música como una simple canción unier a cientos ... miles de personas.
Miles de personas unidas por una canción, una frase, ... y yo por tí sería capaz de todo.
Gracias a aquellas canciones, esas miles de personas vivieron cosas inigualables, claro que hay cosas malas pero de todo se aprendía, miles de sentimientos en pocos minutos, ilusión de llegar a algún sitio, emoción de reencontrarse con personas queridas, nervios, alegría, sonrisas, lagrimas...
Sentimientos que solo ellos podían provocar
Dentro de aquella historia, de aquellos cuatro chicos, había uno de ellos que era muy especial para muchas personas, como podría ser alguno de los otros para otras muchas.
Una persona que con su preciosa voz y con cuatro acordes de una canción conseguía transmitir aquello que cantaba, conseguía emocionar, cosa que muchos de los llamados grandes no conseguían, algo tan bello pero a la vez tan difícil, tocaba algo dentro de aquellas personas que era imposible no emocionarse.
Para aquellas personas era toda una maravilla simplemente sentarse y escucharle, nada más.
Una persona, como se suele decir, con angel encima del escenario.
Cuando bajaba de él, mantenía ese angel, se podría decir que aún era más grande cuando dejaba de hacer lo que más le gustaba.
A pesar de todo, hubieran buenos o malos momento siempre era la persona amable, cariñosa, que desde un principio habían conocido.
Una de las cosas que más le caracterizaban era la sencillez de su persona, y la transparencia de su preciosa mirada.
Siempre había esa palabra, ese gesto, esa mirada que hacía felices a tantísimas personas.
Aquellos cuatro chicos pasaron por momentos buenos, buenísimos y también muy malos pero siempre contaban con el cariño y el apoyo de todas aquellas personas y ellos seguían luchando y dando lo máximo de ellos para que el final de aquel cuento tardase mucho en llegar o almenos que tuviera un final feliz.