Vane_Dnash
31-jul-2008, 11:07
Aquí estoy con un nuevo fic. Lo más seguro que la mayoría lo recuerde, y si no lo recuerda pues lo vuelvo a poner :)
Eso sí, tuve un pequeño problema, y es que quería que la chica que dio ese título me lo dijese, a ver si me suena cuando me lo diga,...porque tenía un fic por ahí que le tenía que escribir ;) Lo malo que después de tanto tiempo ya no me acuerdo quien fue :u.u:
ADVERTENCIA: para vivir esta historia más intensamente, cada escena, leerla detenidamente como si fueseis vosotras que lo vivís en este momento (jiji la verdad es que para eso lo he escrito xD para que disfrutéis :p).
¡¡¡¡RECOMENDADO PARA TODAS!!!! (en especial a quien le guste Mikel ;)).
“Bajo la luna” To Mikel’s fans
21121985-VAN-31072008-11-3
http://i177.photobucket.com/albums/w212/mis_historias/PORTADAS/Dnash/M-bajolaluna.png
Sábado, 23 de junio, al fin el día más esperado para ti. No te puedes creer que los días de intenso estudio hayan terminado. ¡¡Adiós clases!! ¡¡Adiós exámenes!! ¡¡Holaaaa vacaciones de verano!!
Pero no estás contenta por eso, sino por algo más importante. Sólo imaginártelo se te dibuja una sonrisa de oreja a oreja.
Te encuentras en tu casa, concretamente en tu habitación arreglándote para tu cita.
- Es una sorpresa… - recuerdas lo que él te dijo.
Ya te terminaste de arreglar e, impaciente, esperas la hora de su llegada.
A la hora acordada escuchas el timbre, sabes que es él, coges tu bolso y sales de casa cerrando la puerta con llave. La espera no hizo que tus nervios amainasen, sino todo lo contrario.
- Pero qué me pasa… - murmuras mirándote en el espejo del ascensor.
No es la primera vez que salís juntos, no lleváis mucho tiempo con vuestra relación pero os conocéis muy bien; pero aquella salida…estás segura que algo especial va a pasar.
En ese momento sales del ascensor y sales a la calle… Allí ves su Audi TT plateado, parado frente al portal de tu casa. Te ve salir y sale de su coche, se acerca a ti, te sonríe y sin decir nada te da un pequeño beso en los labios; se separa, te mira, tú ya estás medio hipnotizada; siempre hace lo mismo a la hora de salir, pero es tan especial como la primera vez que te seguirá volviendo loca fuese la segunda o la vigésima vez…Mientras sigues en tu mundo, el chico te coge de la cintura dirigiéndote a su coche, donde te abre la puerta gentilmente y te hace entrar.
A mitad de camino te animas a preguntarle:
- ¿Dónde vamos? - tu paciencia tiene un límite, como todos, y estás que no aguantas más la incertidumbre.
Él no dice nada; más nerviosa te pones. Pero en un par de minutos, para su coche en el semáforo en rojo y en eso se dirige a ti:
- Es sorpresa, cariño - dice poniendo su mano encima de tu pierna.
- No sabes como odio las sorpresas - la verdad es que te gustan, siempre y cuando sabes de qué trata, aunque si lo supieses no se trataría de una sorpresa, obvio… ¡Qué rollo!
- ¿Segura que las odias? - te sonríe de aquella manera tan angelical de siempre.
- ¡Verde! - exclamas mirando el semáforo; haciendo que tu chico arranque de nuevo el coche.
Suspiras resignada. Aquella iba a ser una noche muuuuyyyy larga.
Cuando te das cuenta, ya es de noche. ¡Te has quedado dormida! Estás un poco mareada, miras a tu alrededor buscándolo pero no está en el interior del coche. Vas a abrir la portezuela para salir, pero alguien se te adelanta:
- ¿Has descansado bien? - te pregunta mientras te toma la mano para bajar del coche.
- Sí, solo que…estoy algo atontada - respondes, en ese momento te tambaleas un poco.
- Ya veo, un poquito sí - sonríe de medio lado tomándote entre sus brazos para no caerte.
De pronto sientes una suave brisa acariciar tu rostro, y un aroma salado inunda tus sentidos.
- ¿Dónde estamos? - preguntas, mientras ambos camináis cogidos de la cintura bien agarraditos.
- En la playa - solamente dice, mirando al horizonte.
- Ajá - afirmas dándote cuenta de que ni de coña te va a contar nada de la sorpresa hasta que llegue el momento.
- Cierra los ojos - te pide.
- Mmm ¡qué misterioso! - sonríes pícaramente, por fin ibas a salir de dudas.
Con paso firme y decidido, aunque un poco nerviosa, te dejas guiar por él. Confías en él y eso es lo que hace que una relación sea especial.
Al llegar al lugar, se pone a tus espaldas y con ambas manos te tapa los ojos. Diciéndote tiernamente al oído:
- Espero que te guste mi sorpresa. Ésta va a ser nuestra noche, quiero que sea algo especial y que jamás lo olvides.
Aquellos susurros…su voz seductora… Lo que te provoca son escalofríos por todo tu cuerpo.
- ¡Ooh Mikel! ¡Es precioso! - exclamas maravillada.
- ¿Te gusta? - pregunta envolviendo tu cintura con sus brazos y apoyando su barbilla en tu hombro. - Ven - te toma de la mano.
La cita va a ser perfecta, lo intuyes, y tus intuiciones nunca están tan alejadas de la realidad.
- Ahora vengo - explica mientras entra a la casita de playa que hay frente al mar.
En cuanto lo esperas te fijas en lo que Mikel ha preparado: una mesa con dos sillas una frente a la otra, todo decorado de manera muy romántica. En la mesa hay dos velas encendidas, los cubiertos y una fina vajilla, y en el centro una bandeja tapada. La luz proveniente de la gran luna llena que impera esa noche y su reflejo en el mar le da ese toque de romanticismo. Pero lo más especial de aquella noche es estar con el chico de tus sueños.
- No es un sueño - murmuras al viento.
- Por supuesto que no es un sueño, es una maravillosa realidad - escuchas su voz a tus espaldas.
- Mikel… - te sonrojas - no sabía que estabas aquí.
Los dos os sentáis a la mesa para cenar, puesto que ya es bastante tarde.
- ¡Wooh esto huele de vicio! - te sorprendes por el gran arte culinario que tiene tu chico.
- No es nada del otro mundo, pero lo hice lo mejor que pude, ya que es tu comida favorita - le sonríes y empezáis a comer.
Pasados casi una hora, ambos estáis sentados en una toalla, en la arena de la playa, contemplando el mar. Poco a poco te vas recostando la cabeza en el cuerpo de Mikel. Es tan relajante estar con los ojos cerrados y sentir el calor de tu chico, y oír el sonido que hacen las olas del mar… Sientes como tu cuerpo se va relajando, el calor que imperaba en aquel momento te molesta demasiado, así que lo primero que haces es separarte de él y quitarte la chaqueta. Si por algún casual después empieza a refrescar, no pasará nada, ya que el calor humano que te dará Mikel disipará todo el frío que puedas sentir.
- ¡Estás preciosa! - te dice mientras te observa de pies a cabeza.
Vas a sentarte de nuevo junto a él, pero lo ves levantarse.
- Mikel, ¿dónde vas? - te quejas.
- Por lo visto tienes calor, ¿no? Voy a por algo de beber.
Eso sí, tuve un pequeño problema, y es que quería que la chica que dio ese título me lo dijese, a ver si me suena cuando me lo diga,...porque tenía un fic por ahí que le tenía que escribir ;) Lo malo que después de tanto tiempo ya no me acuerdo quien fue :u.u:
ADVERTENCIA: para vivir esta historia más intensamente, cada escena, leerla detenidamente como si fueseis vosotras que lo vivís en este momento (jiji la verdad es que para eso lo he escrito xD para que disfrutéis :p).
¡¡¡¡RECOMENDADO PARA TODAS!!!! (en especial a quien le guste Mikel ;)).
“Bajo la luna” To Mikel’s fans
21121985-VAN-31072008-11-3
http://i177.photobucket.com/albums/w212/mis_historias/PORTADAS/Dnash/M-bajolaluna.png
Sábado, 23 de junio, al fin el día más esperado para ti. No te puedes creer que los días de intenso estudio hayan terminado. ¡¡Adiós clases!! ¡¡Adiós exámenes!! ¡¡Holaaaa vacaciones de verano!!
Pero no estás contenta por eso, sino por algo más importante. Sólo imaginártelo se te dibuja una sonrisa de oreja a oreja.
Te encuentras en tu casa, concretamente en tu habitación arreglándote para tu cita.
- Es una sorpresa… - recuerdas lo que él te dijo.
Ya te terminaste de arreglar e, impaciente, esperas la hora de su llegada.
A la hora acordada escuchas el timbre, sabes que es él, coges tu bolso y sales de casa cerrando la puerta con llave. La espera no hizo que tus nervios amainasen, sino todo lo contrario.
- Pero qué me pasa… - murmuras mirándote en el espejo del ascensor.
No es la primera vez que salís juntos, no lleváis mucho tiempo con vuestra relación pero os conocéis muy bien; pero aquella salida…estás segura que algo especial va a pasar.
En ese momento sales del ascensor y sales a la calle… Allí ves su Audi TT plateado, parado frente al portal de tu casa. Te ve salir y sale de su coche, se acerca a ti, te sonríe y sin decir nada te da un pequeño beso en los labios; se separa, te mira, tú ya estás medio hipnotizada; siempre hace lo mismo a la hora de salir, pero es tan especial como la primera vez que te seguirá volviendo loca fuese la segunda o la vigésima vez…Mientras sigues en tu mundo, el chico te coge de la cintura dirigiéndote a su coche, donde te abre la puerta gentilmente y te hace entrar.
A mitad de camino te animas a preguntarle:
- ¿Dónde vamos? - tu paciencia tiene un límite, como todos, y estás que no aguantas más la incertidumbre.
Él no dice nada; más nerviosa te pones. Pero en un par de minutos, para su coche en el semáforo en rojo y en eso se dirige a ti:
- Es sorpresa, cariño - dice poniendo su mano encima de tu pierna.
- No sabes como odio las sorpresas - la verdad es que te gustan, siempre y cuando sabes de qué trata, aunque si lo supieses no se trataría de una sorpresa, obvio… ¡Qué rollo!
- ¿Segura que las odias? - te sonríe de aquella manera tan angelical de siempre.
- ¡Verde! - exclamas mirando el semáforo; haciendo que tu chico arranque de nuevo el coche.
Suspiras resignada. Aquella iba a ser una noche muuuuyyyy larga.
Cuando te das cuenta, ya es de noche. ¡Te has quedado dormida! Estás un poco mareada, miras a tu alrededor buscándolo pero no está en el interior del coche. Vas a abrir la portezuela para salir, pero alguien se te adelanta:
- ¿Has descansado bien? - te pregunta mientras te toma la mano para bajar del coche.
- Sí, solo que…estoy algo atontada - respondes, en ese momento te tambaleas un poco.
- Ya veo, un poquito sí - sonríe de medio lado tomándote entre sus brazos para no caerte.
De pronto sientes una suave brisa acariciar tu rostro, y un aroma salado inunda tus sentidos.
- ¿Dónde estamos? - preguntas, mientras ambos camináis cogidos de la cintura bien agarraditos.
- En la playa - solamente dice, mirando al horizonte.
- Ajá - afirmas dándote cuenta de que ni de coña te va a contar nada de la sorpresa hasta que llegue el momento.
- Cierra los ojos - te pide.
- Mmm ¡qué misterioso! - sonríes pícaramente, por fin ibas a salir de dudas.
Con paso firme y decidido, aunque un poco nerviosa, te dejas guiar por él. Confías en él y eso es lo que hace que una relación sea especial.
Al llegar al lugar, se pone a tus espaldas y con ambas manos te tapa los ojos. Diciéndote tiernamente al oído:
- Espero que te guste mi sorpresa. Ésta va a ser nuestra noche, quiero que sea algo especial y que jamás lo olvides.
Aquellos susurros…su voz seductora… Lo que te provoca son escalofríos por todo tu cuerpo.
- ¡Ooh Mikel! ¡Es precioso! - exclamas maravillada.
- ¿Te gusta? - pregunta envolviendo tu cintura con sus brazos y apoyando su barbilla en tu hombro. - Ven - te toma de la mano.
La cita va a ser perfecta, lo intuyes, y tus intuiciones nunca están tan alejadas de la realidad.
- Ahora vengo - explica mientras entra a la casita de playa que hay frente al mar.
En cuanto lo esperas te fijas en lo que Mikel ha preparado: una mesa con dos sillas una frente a la otra, todo decorado de manera muy romántica. En la mesa hay dos velas encendidas, los cubiertos y una fina vajilla, y en el centro una bandeja tapada. La luz proveniente de la gran luna llena que impera esa noche y su reflejo en el mar le da ese toque de romanticismo. Pero lo más especial de aquella noche es estar con el chico de tus sueños.
- No es un sueño - murmuras al viento.
- Por supuesto que no es un sueño, es una maravillosa realidad - escuchas su voz a tus espaldas.
- Mikel… - te sonrojas - no sabía que estabas aquí.
Los dos os sentáis a la mesa para cenar, puesto que ya es bastante tarde.
- ¡Wooh esto huele de vicio! - te sorprendes por el gran arte culinario que tiene tu chico.
- No es nada del otro mundo, pero lo hice lo mejor que pude, ya que es tu comida favorita - le sonríes y empezáis a comer.
Pasados casi una hora, ambos estáis sentados en una toalla, en la arena de la playa, contemplando el mar. Poco a poco te vas recostando la cabeza en el cuerpo de Mikel. Es tan relajante estar con los ojos cerrados y sentir el calor de tu chico, y oír el sonido que hacen las olas del mar… Sientes como tu cuerpo se va relajando, el calor que imperaba en aquel momento te molesta demasiado, así que lo primero que haces es separarte de él y quitarte la chaqueta. Si por algún casual después empieza a refrescar, no pasará nada, ya que el calor humano que te dará Mikel disipará todo el frío que puedas sentir.
- ¡Estás preciosa! - te dice mientras te observa de pies a cabeza.
Vas a sentarte de nuevo junto a él, pero lo ves levantarse.
- Mikel, ¿dónde vas? - te quejas.
- Por lo visto tienes calor, ¿no? Voy a por algo de beber.